La fiesta del carnaval en Rosario de Lerma estuvo a un paso de transformarse en una crónica policial por la negligencia de un solo individuo. En un acto de total desprecio por la vida ajena, un conductor en evidente estado de ebriedad intentó burlar los controles de seguridad y meterse con su auto en el área donde desfilaban las comparsas y familias enteras disfrutaban de la jornada.
El episodio no solo genera indignación por la falta de conciencia vial, sino que también enciende las alarmas sobre la efectividad de los vallados preventivos. Si bien la intervención policial fue inmediata y logró frenar el avance del vehículo antes de que ocurriera un desastre, el mal momento quedó grabado en los asistentes, quienes exigieron sanciones ejemplares para el infractor.
Resulta inadmisible que, a pesar de las campañas de concientización, sigamos siendo testigos de personajes que mezclan el alcohol con el volante en eventos de asistencia masiva. La seguridad de los salteños debe ser la prioridad absoluta, y este tipo de "errores" no pueden ser minimizados si pretendemos mantener nuestras tradiciones en paz.
Agustín Matana
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